Queridos sobrinos,
Ya he terminado mi viaje por Uzbekistán y, como siempre, se han quedado muchas cosas sin contar. Mi intención era resumiros algunas de ellas, como las historias de policías que cobran por dejar sentarse en los bancos en Samarkanda, las jornadas de trekking en las montañas Pamir con un viejo de 80 años como guía o el encuentro con arqueólogos españoles cerca de la frontera de Afganistán. Sin embargo unas fiebres repentinas me impidieron salir de la cama el último día y no pude ni arrastrarme al cibercafé más cercano.
En cualquier caso, queridos sobrinos, no quiero despedirme sin dejaros unos pequeños consejos que sé que me agradeceréis. Ya se sabe que los franceses son los patrones de la moda y, por la cantidad de ellos que he visto por allí, es seguro que lo uzbeko va a marcar tendencia las próximas temporadas. ¿Preocupados? ¡Ni hablar! No tenéis más que seguir estos consejos de vuestro Tío Matt para estar al último berrido.
PARA ELLA:
La naturalidad es tu mejor arma. Y el vello facial, también. Cultiva tus cejas para que estén bien pobladas y se unan en una hermosa curva aunque, si tienes la desgracia de no tener pelos entre los ojos, no te preocupes, siempre podrás pintarte el entrecejo con un rotulador. Además, déjate crecer el bigote (usa crecepelo si hace falta) para que las partes superior e inferior de tu cara sean simétricas.
Si tienes más de veinte años es hora de que empieces a ir al dentista para que te ponga dientes de oro. De esta forma a los treinta y cinco ya podrás tener la mitad de tu dentadura dorada y brillante y ser la envidia de todas tus amigas.
En el apartado ropa, los vestidos y trajes brillantes de muchos colores son lo principal; figuras amorfas y grandes flores, los motivos esenciales. Y recuerda tres reglas básicas: nada que tenga menos de siete colores merece ser tenido en cuenta, el pistacho resaltará tus cejas y el fucsia es el nuevo negro. No olvides tampoco que unos cuantos vestidos de los modelos "bata de estar por casa" y "saco de patatas multicolor" deben estar siempre en tu fondo de armario.
En cuanto a los complementos, los pañuelos para cubrirse la cabeza son esenciales (recuerda que deben ser de colores totalmente distintos a los del resto de tu ropa) y, para los pies, unas sandalias de plástico y unos calcetines color lila, amarillo o verde menta te sacarán de más de un aprieto.
PARA ÉL:
Oro, oro y más oro. Eso es lo que deben pensar las mujeres cuando te vean. El secreto para ligar es demostrar que eres un potentado, un gentleman con lujo y estilo, y qué mejor forma de hacerlo que con tu sonrisa. Si ellas se ponen dientes de oro es porque les gusta, ¿no? ¡Pues tú más! Aquí sólo hay dos opciones: todos los de arriba o todos los de abajo, tú eliges. Aunque si decides que quieres tener ambas mitades de color dorado no seré to quien te disuada...
Para vestir lo más elegante es una chaqueta y un pantalón. No importa que estén conjuntados, eso da igual, lo importante es que sean de buena calidad. Y, como la calidad se demuestra con el tiempo, lo mejor es que lleves la misma ropa que usaba tu abuelo. Prendas que han demostrado su valía con el paso de generaciones y que se pueden usar para cualquier cosa, ya sea conducir tu Lada por la ciudad, comprar sandías a pares en el mercado o montar en burro por el pueblo.
Para terminar, recuerda que la mejor compañía de tu ropa es un buen calzado: zapatos negros y sin cordones para poder quitártelos rápido al entrar en mezquitas, cafés y casas particulares (es decir, cada diez minutos). Los modelos más apreciados son el "Aladino", con punta fina y ligeramente curvada hacia arriba, y el "Marcajuanetes", que es básicamente un Aladino que perteneció a tu abuelo y tiene la forma de los pies de tres generaciones de tu familia.
Con cariño,
Vuestro Tío Matt.
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