Queridos sobrinos:
Tras un viaje en autobús que ha durado toda la noche ya estoy en Toronto, ciudad famosa por dar titulo a la celebre copla de Manolo Escobar "Toronto-to Toronton-tero".
El albergue es bastante cutre. Mas que cutre, grunge. O sea, que es guarro que te cagas. Pero lo peor no es esto, sino la carga de surrealismo que estoy viviendo. Nada mas llegar me meten en una habitación para 8 donde el papel de las paredes se iba de casa de la mierda que tenia y en la que ya estaba durmiendo un individuo recién salido de Mad-Max 3. Mientras estoy intentando digerir la escena, el ente mutante se va a cagar y entra un negro de 2 metros y 130 kilos de peso con una maleta y hablando solo (o a la maleta, todavía no lo se). Por todo saludo me dice que no consigue encontrar su cama (y como ya he dicho, había 8). Tras mirar en un mapa y consultar con mi astrolabio de bolsillo, le indico la dirección que tiene que seguir para llegar al catre. Pasados unos minutos me vuelve a decir algo y cuando le pregunto lo que quiere me suelta que en realidad esta hablando solo porque "le ayuda". Tras esto ve un montón de ropa tirado por el suelo (de algún pobre desgraciado) y, montando en cólera, comienza a darle patadas por toda la habitación asegurando que va a hablar con "la dirección". Temeroso de que vuelva su furia contra mí, yo también digo que es una vergüenza y que tiene más razón que un santo. Mientras tanto, el ser del cuarto de baño termina sus tareas y sale.
Tras una finta magistral consigo huir hacia la recepción y pido que me cambien a una habitación con menos camas (y por tanto menos gente). Como siempre en estos casos me toca pagar un suplemento y me mandan a mi nueva habitación. Pero, oh infeliz de mi, yo que pensaba que mis desdichas habían terminado estaba aun muy lejos de la tranquilidad. Nada mas abrir la puerta del nuevo dormitorio me sacude una oleada de calor de por lo menos 35 grados y me sorprendo con la visión de un tailandés en ropa interior que me saluda muy educadamente. Una vez superado el principio de infarto cerebral que me produce la situación, me doy cuenta de que el calor proviene del aparato de aire acondicionado que el individuo a puesto en Máximo calor-Máxima potencia y le pregunto (literalmente) "¿No crees que hace demasiado calor aquí?". Después de escucharme impasible se acerca al aparato, pone la mano encima y me contesta: "No, esta bien así", dicho lo cual se tira en la cama a mirar al techo. En fin, creo que solo faltan un enano y un gigante para que esto sea la última de David Lynch.
Por lo demás, la ciudad esta llena de rascacielos por todas partes (los crían en invernadero, como las amapolas) y esta mañana he subido a la torre CN, que es la mas alta del mundo y tiene un mirador a 450m de altura. Se veía hasta mi casa.
En fin, me voy a mi habitación a ver si me encuentro con un sapo que hable en euskera o algo así.
Con cariño,
Vuestro Tío Matt
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Se te ha olvidado comentar que, tras las reclamaciones del cachonegro, la dirección lo metió en mitad de la noche en tu nuevo cuarto (donde no existían montones de ropa ningunos, a juzgar por la visión del tailandés).
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