Queridos sobrinos,
Llevo ya algo más de una semana en Bulgaria, tiempo suficiente para descubrir (que no probar) otras delicias gastronómicas del país, como la sopa de tripas (de vaca) y la pizza cubierta de kétchup y mahonesa. Sin embargo, no sólo de comida tratan estas pequeñas crónicas y tengo cosas más interesantes que contaros.
Las primeras siete noches me alojé en Sofía, en un sitio bastante curioso. Se trataba de la antigua villa de un escultor de principios de siglo (los artistas no tienen casas, sino villas) que ha sido reconvertida en centro de exposiciones, sala de conciertos, restaurante y bed and breakfast. Con una habitación para puticlub y otra como súper hubieran copado el mercado, pero se ve que querían centrarse en pocas cosas. Para que se noten los orígenes cultos del lugar han dejado varias obras del hombre éste desperdigadas por la planta baja. Se trata del tipo de artista que representaba a una joven desnuda estirándose grácil y púdicamente y lo llamaba "Amanecer". El tipo de artista que hoy, sin duda, estaría en nómina de Lladró o haciendo las figuritas de la sección de regalos de El Corte Inglés. (Pregunta al margen: ¿Por qué ningún artista representa el "Amanecer" como un tío despeinado y legañoso bostezando y rascándose los huevos? ¿Acaso nosotros no "amanecemos"? Ahí queda eso para la reflexión).
Hablando de arte, fui a visitar un sitio llamado Koprishtitsa, pues había leído maravillas de su arquitectura. Es lo que aquí denominan "museum-town", lo que podríamos traducir como "pueblo de mierda". Porque de eso se trata el invento, queridos niños, de un sitio que está igual que hace ciento cincuenta años, solo que ciento cincuenta años más viejo. Lo pintoresco del lugar (además de sus cabras y de que esté a tomar por culo) son sus múltiples ejemplos de casas de estilo "Renacimiento nacional". Según he podido descubrir, este estilo consiste básicamente en seguir haciendo las casas de madera y dos plantas, pero pintándolas de colores chillones o, al menos, muy fuertes. De esta forma, si tienes una choza de madera de tiempos viejunos te pueden dar por saco, pero si tienes la inmensa suerte de que esté pintada de rojo sangre, entonces puede ser declarada monumento nacional. Koprivshtitsa está llena de ejemplos de esta arquitectura, con unas 340 casas inscritas dentro del registro de monumentos. En esencia eso deja fuera el chalé del señor notario y poco más, porque no creo que el pueblo fuera mucho mayor. Mentes curiosas como las vuestras se preguntaran de donde viene lo de "Renacimiento nacional", pero eso también tiene miga...
El "Renacimiento nacional" es como aquí denominan al momento (allá por mediados del siglo XIX) en que los búlgaros pensaron que querían independizarse del todo de los turcos y hacerse un país para ellos solos. Como veis, lo de "Renacimiento" es bastante subjetivo, pero si ellos son felices llamándolo así, habrá que dejarles. Por supuesto que en la práctica la idea de la independencia no era tan fácil de llevar a cabo - más que nada porque a los turcos no les hacía ni puta gracia - así que los búlgaros se levantaron una y mil veces ante el invasor (que llevaba ya mas años que Carracuca) pero, a diferencia de la aldea de Asterix, a éstos siempre les daban para el pelo. Y es que si algo ha caracterizado la historia búlgara es su inclinación al fracaso. Ya desde tiempos medievales, cuando se aliaron con Bizancio frente a los otomanos, este pueblo ha elegido siempre el bando perdedor. Cuando consiguieron su independencia no fue por una batalla victoriosa, sino porque a los turcos se les fue tanto la mano (los muy abusones) que el resto de los países de Europa decidieron darles un toque. Juntarse con el imperio austro-húngaro en la primera guerra mundial, con la Alemania nazi en la segunda y con Rusia en la guerra fría son otros ejemplos de decisiones gloriosas. Si es un destino escrito en el cosmos o puro gafe no lo sé, pero llevan sólo dos años en la UE y ya estamos en crisis y con el euro perdiendo terreno. Los búlgaros han llegado, amigos míos, el fin esta cerca...
Con cariño,
Vuestro Tío Matt.
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