Despedida y cierre (12 de Diciembre de 2004)

Queridos sobrinos:

Como todo lo bueno, esto también tenía que acabar, así que sacad las banderas, preparad los desfiles y adornad las calles porque vuelvo a casa. Ahora estoy en Berlín (he llegado hoy desde Riga) y mañana por la tarde estaré de vuelta en Madrid (o puede que en algún lugar de los pirineos preparándome para devorar o ser devorado por otros pasajeros, con Easyjet volar no es siempre el medio mas seguro de transporte). En definitiva, como casi todos veis estos correos desde el trabajo, lo mas seguro es que cuando lo leáis ya esté de vuelta y os lo haya contado en persona, pero bueno, es la vida.

De todas formas, al igual que hice con Estonia y Letonia, no quiero que os quedéis sin unos breves apuntes de campo sobre la cultura de ese país tan...tan...tan asin.

GASTRONOMIA LITUANA: Al igual que en los otros países bálticos los ingredientes de la cocina lituana son muchos, aunque a la hora de ponerse delante del perolo se les olvidan todos menos dos: patatas y cerdo. La gastronomía lituana es mas variada que la de sus vecinos, y así pueden preparar cerdo con patatas o patatas con cerdo, untándolo todo (claro está) con una cantidad aleatoria de grasa. Poco antes de dejar el país probé uno de los platos estrella, el CEPELINAI. Descripción del invento: cójase un rulo de carne picada o queso de unos 8-10 cm, rodéese de una pasta de patata con grasa y un aglutinante indeterminado y désele la forma de un zepelín (de ahí el nombre), póngase en una fuente con otro igual al lado y métase al horno con una salsa a base de nata, queso y bacon. Gracias a su alto contenido en colesterol, una vez engullido el cepelinai consigue rearmarse en el estomago y, gracias a su forma oblonga, avanzar por una arteria principal para, una vez allí, ponerse "atravesao". Otro plato que probé (no tan popular, sino solo para usuarios avanzados) es uno de nombre impronunciable que se describia en ingles como "fried buckwheat with boletus sauce". Tras varios días intentando saber qué es lo que comí, he metido la palabra "buckwheat" en el babelfish y me ha devuelto "alforfón". Como mi valentía no conoce límites, he buscado esta ultima en el diccionario de la RAE y ha salido "Planta anual de la familia de las Poligonáceas, como de un metro de altura, con tallos nudosos, hojas grandes y acorazonadas, flores blancas sonrosadas, en racimo, y fruto negruzco y triangular, del que se hace pan en algunas comarcas de España". Tras esta explicación sigo sin saber lo que era, pero parecía un muesli con setas, aunque los copos estaban blandos y con la textura de la ceniza de tabaco.

BEBIDA: La bebida principal es la cerveza, como en todos estos países, aunque tienen un montón de licores raros que no pude probar. Sin embargo tampoco me arrepiento, sobre todo después de la experiencia de Letonia con el Bálsamo negro de Riga (ese que sabe a asfalto y keroseno) y de Estonia con el Vana Tallinn (de este no os hable, pero es que la perdida de media lengua por sus 45 grados me ha dejado un poco traumatizado). Tuve un momento suicida y quise tomar (afortunadamente no lo tenían) un chupito de Zalgiris. Este es un brebaje de 75 grados (!) con el que estoy seguro de que me hubiera muerto o me hubiera hecho invulnerable contra todas las enfermedades conocidas. En fin, otra vez será.

Bueno, queridos niños, por una vez voy a decir algo totalmente serio y es que el viaje ha merecido la pena y los tres países son buenos, bonitos y (sobre todo) baratos. Altamente recomendables, os lo aseguro, sobre todo ahora que no han entrado aun en el euro ni están llenos de turistas.

Nos vemos dentro de nada por Madrid. Sed buenos. Corto y cierro.

Vuestro tío Matt.

No hay comentarios:

Publicar un comentario