Últimas palabras (1 de Febrero de 2008)

Queridos sobrinos,

Esto se acaba. Si, amigos, hoy es casi mi ultimo día de viaje. Mañana muy temprano pienso coger un vuelo de Sarajevo (donde, por cierto, estoy ahora)hacia Belgrado y por la tarde volare desde allí a Madrid. Todo, claro, si el avión puede despegar de Sarajevo con la niebla, no tengo problemas en la frontera y no se retrasa la conexión en Múnich. Vamos, lo normal.

En mi última postal os daba un repaso rápido de historia montenegrina, pero no os conté mi compleja llegada al país. Tome un autobús en Pristina(Kosovo) a las 7 de la tarde que, según mis cálculos, llegaría a Podgorica(la capital de Montenegro) a eso de medianoche. A pesar de llegar con media hora de adelanto, el autocar ya estaba casi lleno cuando subí, así que tuve que sentarme detrás de un asiento estropeado. Esto es bastante normal por allí, pero en este caso era el fallo consistía en que con cada bache el respaldo se tumbaba y me golpeaba en las rodillas. Entre Pristina y Podgorica hay muchos baches. Muchísimos. Diríase que infinitos baches, que fui memorizando en mis propias carnes.

A las 11 de la noche apenas habíamos llegado a la frontera, pero a mí eso medaba igual. Yo lo único que quería era arrancarme las rotulas y lanzárselas a alguien a la cara. Deseaba que mi sufrimiento terminara de una vez con una muerte rápida y digna. Pero si había de ser digna, no sería en ese autobús infecto, así que concentre todo mi espíritu en planear mi venganza contra todo aquel causante de mi mal. Pensé en reunir a todos los ingenieros, constructores y operarios que hicieron esa mierda de carretera, a todos los conductores que pasaron por ella y la estropearon, a todos los diseñadores y operarios de montaje de esa basura de autobús, a todos los que lo condujeron y a todos los que alguna vez se sentaron en el asiento delantero al mío (incluido el gordo que lo ocupaba en ese momento) y hacerles pasar por lo mismo que yo. Uno por uno los torturaría en mi Auschwitz particular hasta que suplicaran no tener piernas. Pero todo esto eran fantasías, y lo peor estaba por llegar.

Debo explicaros que por toda esta zona los autobuses no solo paran donde deben, sino también donde le da la gana al conductor, a cualquier pasajero que quiera bajar o a cualquier señor que, en mitad de la calle, quiera subir. Algo así como "Ya sé que este es el autobús directo de Madrid a Burgos, pero me va a dejar en el Km. 37 de la N-I, que mi tía tiene un chalé por allí y la voy a ver". Por esta razon, cuando el autocar llego aPodgorica a las 4:00 y paro en mitad de la nada, no me alarmé, seguro de que después enfilaría a la estación. Queridos niños, tomad nota de esta ocasión histórica, porque me equivoqué. Al darme cuenta de que esa era la única parada en la ciudad, el autobús volvía a estar en medio del campo. Conseguí localizar a un pasajero que hablara ingles y me explico que la siguiente ciudad era Bar. Considere seriamente apearme en un sitio con un nombre tan prometedor, pero lo cierto es que me iba a congelar intentando encontrar un sitio donde dormir, así que me aconsejaron ir hasta la última estación, donde llegaríamos alrededor de las 6:00 y no debería esperar mucho para coger un nuevo autobús a Podgorica. Decidi seguir este sabio consejo y pude llegar a mi hotel a las 8:00 de la mañana, sin sentir las rodillas y sin haber dormido. ¿Que hizo entonces vuestro tío Matt? ¿Echarse a dormir hasta que la cama se rompiera como una persona derrotada? Si pensáis eso es que no conocéis a este espíritu infatigable, espejo de generaciones futuras. Dejé mi maleta, me pegue una ducha y cogí otro autobús (sí, otro mas) para visitar Cetinje (pronunciado Setiñe), la antigua capital del imperio montenegrino. Allí pude visitar el parlamento usado hasta el siglo XX (un prado donde el rey se subía a un cajón y hablaba con sus ministros) y el palacio real, con sus veinte habitaciones.

En días posteriores me fui para la costa, donde disfrute de ciudades y pueblos preciosos, magníficos paisajes y precios mas elevados. Se nota que este país esta mas acostumbrado al turismo que otros de la zona, no en vano dicen que Montenegro va a ser la nueva Croacia...lo que quiera que eso signifique.

Cuando hube visto bastante del mar y la montaña montenegrinos seguí mi recorrido hacia la última etapa: Bosnia-Herzegovina. En mi primera parada por el país, Mostar, pude encontrar por fin la labor de nuestra cooperación internacional en la forma de edificios y puentes reconstruidos. Aunque os produzca sorpresa, algunos de ellos han quedado bien. También fue allí donde me tope con los primeros españoles del viaje y, aunque algunos eran sin duda soldados de permiso, otros eran genuinos turistas de paquete vacacional. Sólo especímenes de nuestro país pueden perpetrar expresiones y dialogo como los siguientes:

(A la salida de una tienda tradicional en el barrio de los artesanos)
- Que coraje me da no poder comprarme nada aunque quiera. ¡Es que no hay nada decente!

(Claro, no como las tiendas de recuerdos españolas, que con la montera y la muñeca andaluza hemos obtenido la clave del buen gusto universal)

O este otro:

- Es casi la hora de comer. Podríamos buscar un sitio de comida tradicional, ¿no?

- Bah! Estos no tienen comida tradicional.

(Cierto. Como son un país independiente desde hace solo diez años no les hadado tiempo a fabricarse una gastronomía típica. En los dos mil años anteriores en esta zona no comía nadie)

Lo cierto es que tanto Mostar como Sarajevo (mi última parada) son ciudades preciosas y los pueblos que he visitado son también muy bonitos, pero se te cae el alma a los pies al salir un poquito del centro y ver los edificios que todavía no han sido reconstruidos, las calles bombardeadas. En mi opinión, este país es el ejemplo perfecto de lo que pueden conseguir los políticos ineptos (o simplemente malvados) si se les deja sueltos. Tras hablar con la gente de aquí, que es mucho mas tolerante y amable que en España, es la única conclusión que puedo sacar. Fueron los políticos ultranacionalistas los que, con tácticas de desinformación propias de la Gestapo, condujeron a la guerra. Fueron los políticos de la UE y la ONU los que no hicieron nada mientras se producían las masacres. Ellos mismos fueron los que presentaron los primeros planes de paz que solo agravaron la situación y los que luego parieron un estado casi ingobernable. Y son políticos los que ahora se perpetuán en el poder y se llenan los bolsillos con las ayudas internacionales. La verdad es que empiezo a comprender a los perroflautas y los guarros antisistema. Si un día me veis con rastas y vendiendo pulseras, es que me he vuelto anarquista...y he encontrado un crecepelo milagroso.

Una ultima cosa, y ahora en serio (por una vez): Toda esta zona tiene muchísimo que ver y los turistas están empezando a llegar, sobre todo a Montenegro y Bosnia. Venid aquí antes de que lo jodan todo!!

Nos vemos en Madrid!

Vuestro tío Matt

No hay comentarios:

Publicar un comentario