En todo lo negro (30 de Enero de 2008)

Queridos sobrinos,

No, el titulo de esta postal no hace referencia a ningún tipo de experiencia sexual (guarrones, mas que guarrones), sino a mi paso por Montenegro. Comprenderéis, que con un país de nombre tan sugerente no haya podido resistirme al juego de palabras...

Como todos sabéis, Montenegro es un pequeño país con forma de...Como todos sabéis, Montenegro es un pequeño país amorfo que da al mar Adriático. Sus vecinos son Croacia, Bosnia-Herzegovina, Serbia, Kosovo y Albania. Vamos, un barrio fino, fino. Geográficamente hablando, se distingue por tener mar y un montón de montañas. También dicen que por el norte es más llano, pero da igual porque allí no va nadie nunca.

Los montenegrinos insisten en que, gracias a lo accidentado de su terreno, su país nunca ha sido conquistado. El hecho de que a Napoleón le diera tiempo hasta para hacer teatros y de que los nazis (fieles a su costumbre) lo dejaran todo como un erial no les impide seguir considerándose invulnerables como la aldea de Asterix ("que resiste ahora y siempre al invasor"). Lo cierto es que cada vez que venía alguien a por ellos, los montenegrinos combatían con todas sus fuerzas hasta que las cosas se ponían chungas. Entonces subían a las montañas y se quedaban tirándoles piedras a los invasores hasta que estos desistían. Con estas elaboradas tácticas, Montenegro fue creciendo militar y políticamente hasta convertirse en la superpotencia mundial de la que todos hemos oído hablar, capaz de enfrentarse (y vencer) a otras superpotencias mundiales como Bulgaria o Albania. Con los turcos, sin embargo, las pasaron realmente canutas en varias ocasiones, ya que en tiempos viejunos la maquinaria militar turca era imparable. Pero si algo les había enseñado la historia a los montenegrinos era que cuando se subían a sus montañas no había quien les venciese. Y, como todos sabemos, los turcos son muy buenos haciendo alfombras y timando guiris en el Gran Bazar, pero lo de subir cuestas no es lo suyo, así que siempre se volvían a casa humillados y con dolores en los juanetes, mientras desde Montenegro les gritaban "Cobarde! Gallina! Capitán de las sardinas!" y cosas aún peores.

Pasaba el tiempo y Montenegro fue haciéndose hueco en la escena política internacional, pero ellos no se sentían suficientemente valorados. Es de suponer que el que sus soldados no tuvieran uniforme hasta 1910 y fueran a la batalla vestidos de traje regional tampoco ayudaba a darles prestigio como nación. Ellos, en cambio, no lo veían así y decidieron ir a lo grande, así que cuando el Imperio Austro-Húngaro le declaró la guerra a Serbia, ellos acudieron en ayuda de ésta (siempre han sido muy leales con sus vecinos) y, a su vez, entraron en guerra con los austriacos. Con dos cojones. Como ya sabéis Rusia también se metió de por medio, luego Gran Bretaña, Francia, Prusia, Estados Unidos...y todo se convirtió en una junta de comunidad a la que los historiadores llaman Primera Guerra Mundial.

Pero para Montenegro esto quedaba muy lejos y sus problemas no habían hecho más que empezar. Porque una cosa es ir de matón del barrio y otra muy distinta ir a darle tobas en los huevos a Chuck Norris Texas Ranger. Cuando vieron de qué iban los montenegrinos, los austriacos se mosquearon, claro, y como entonces eran algo mas que la patria de "Rex, un policía diferente" decidieron golpear con todo lo gordo. Esta vez los montenegrinos no tuvieron montañas lo bastante altas y, antes de que pasara un año, soldados, lo que se dice soldados, no quedaban ni para jugar al mus.

Los serbios, por su parte, fueron mas listos y, al ver la que se les venía encima, decidieron hacerse los muertos o gritar "Casa!" y los austriacos no se ensañaron tanto. Cuando la guerra estaba terminando, llegaron los serbios a Montenegro en plan ejercito de liberación, lo que a los pobres montenegrinos les lleno de gozo. Cuando no se sintieron tan contentos es cuando los serbios decidieron quedarse del todo y anexionarse el país. Los políticos montenegrinos pusieron el grito en el cielo y protestaron ante Francia, Inglaterra y EEUU, pero sus temores se confirmaron: el lugar de Montenegro en la escena política internacional era un lugar de mierda, y nadie les hizo ni puto caso. Por estas circunstancias Montenegro se convirtió en el único ganador de la Primera Guerra Mundial que perdió territorio. TODO el territorio.

Aunque cualquier otro se hubiera cabreado con Serbia por la jugarreta, los montenegrinos son gente leal, así que cuando llegó la Segunda Guerra Mundial se pusieron de nuevo del lado de los serbios y entraron en masa en las brigadas partisanas. A los alemanes esto no les sentó nada bien y ya sabemos el mal carácter que tenían...al terminar aquello les habían zurrado tanto, que los pobres montenegrinos no sabían si rascarse el reloj o darse cuerda al culo. Pero Tito, el nuevo jefe de Yugoslavia, se sintió conmovido por los sacrificios de este pueblo y les recompensó...no con la independencia, sino renombrando la capital regional (Podgorica) como Titograd (ciudad de Tito). En mi humilde opinión, si tan agradecido estaba debería haber sido ÉL el que se cambiara el nombre, y no al revés. Por ejemplo, en lugar de "Tito", podría haberse llamado "Montenegrito", lo que le hubiera hecho muy popular en las asambleas de la ONU.

Cuando esto de Yugoslavia comenzó a desintegrarse, los montenegrinos se mantuvieron fieles a Serbia, soportando estoicamente la guerra con Croacia, la guerra de Bosnia, la de Kosovo y los bombardeos de la OTAN y no fue hasta 2006 que se declararon independientes en un referéndum (y aun así, por los pelos). Así, los montenegrinos demostraron que, antes que nada, son leales.

Y sí, un poco gilipollas también son...

Vuestro tío Matt.

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