Que Dios nos asista (8 de Diciembre de 2004)

Queridos sobrinos:


Lo de conseguir un sitio para comunicarme con vosotros es cada vez mas difícil, así que perdonad el retraso.

Como los que estáis atentos a mis andanzas habréis supuesto, os escribo desde Lituania y, mas concretamente, desde su capital (Vilnius). !Qué decir de Lituania que no haya sido dicho ya! !Quien no conoce desde niño sus encantos! !Que levante la mano aquel que no haya leído libros sobre Lituania o no haya tenido algún poster en su habitación sobre este país! (Quietos, no levantéis todos las manos que era solo una figura retorica). Para ser originales podemos decir, por ejemplo, que Lituania está llena de lituanos (seguro que nadie había dicho antes semejante estupidez).

También podemos decir que en Lituania hay mas iglesias que champiñones y que crecen con mas facilidad. Os aseguro que tengo un enorme empacho de iglesias, solo en la calle principal de la ciudad vieja de Vilnius y en sus inmediatos aledaños hay (entre católicas y ortodoxas) mas de 14. !Y la calle no mide mas de 1500 metros, que no es Alcalá! Podríais esperar que hubiera iglesias como ruinas en Atenas, que llevaran un montón de tiempo sin usarse, pero no es así. Aquí hay mucha gente que va a misa diaria. !DIARIA! Y en las misas hay monaguillos como los de antaño, con sus casullas y todo y tocando la campana. Todo esto, mas el que la gente se santigüe por la calle según pasa por una iglesia (es decir, cada 2 minutos) me hacen sentir como en el pueblo de Amanece que no es poco. Por otra parte, cierta sensación de cutrez y pueblerinidad en varias calles y el que muchas mujeres tengan bigote me recuerdan mucho a Portugal. Así pues, a primera vista el ambiente puede ser una mezcla de Tarancón años 50 y Setúval. Sin embargo, no hay que quedarse aquí, porque la verdad es que todo el centro está cuajado de edificios barrocos y neoclásicos bastante cuidados (casi como el decorado de Amadeus) y hay varias calles comerciales que no le tienen que envidiar nada a Velázquez o Serrano (incluso con pijos). En resumen, y para terminar este análisis, Vilnius es como coger una ciudad que te cagas (Milán, Salzburgo o algo así) y llenarla de excursiones del INSERSO y peregrinos a Lourdes. Algo muy chocante.

En cuanto al albergue en el que he ido a caer, es bastante pequeño. La putada es que está lleno de gente que se pasa borracha la mayor parte del día. Como dice un australiano llamado Simon (igual que los enchufes), hay dos clases de personas en el hostal, los que se acuestan a las 11pm y los que se levantan a las 11pm. Esto no estaría tan mal si no fuera porque estos últimos llegan luego a las 4 de la madrugada pegando gritos, meando en casi cualquier parte y tras despertar a todo el mundo parecen echar una competición a ver quien ronca mas y se tira los mayores pedos. Por si hacía falta decirlo, muchos de ellos son ingleses o irlandeses. Como podéis comprender duermo poco, muy poco. Tengo muchas ganas cada noche de levantarme y, a voz en grito, ponerme a blasfemar hasta que me dejen dormir, pero en un sitio tan religioso como este seguro que me traería problemas.

Aparte de esto, poco mas. Ayer estuve en un pueblecito llamado Trakai que tiene unas casitas muy monas de colores y un castillo chulísimo en mitad de un lago. Si a esto sumamos la llovizna y la niebla era como ser un extra de Excalibur. Ya os enseñaré las fotos.

Bueno, mañana quiero ir a Kaunas a pasar el día (es otra ciudad grandecilla), el viernes vuelvo a Riga para ir el sábado a Berlín y el domingo a Madrid, así que es posible que no pueda volver a escribiros, aunque lo intentare.

Sed buenos.

Vuestro Tío Matt.

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